domingo, 7 de febrero de 2010

Linfomas cutáneos: conceptos introductorios

En conjunto, los linfomas cutáneos representan un pequeño porcentaje de los linfomas no-Hodgkin. Las entidades nosológicas que acuden primero a la mente incluyen dos grupos (linfomas cutáneos a células T, y linfomas periféricos a células T - no todos). Adicionalmente, algunos linfomas B pueden comprometer secundariamente la piel, si bien esto es infrecuente.

El grupo de linfomas a células T que comprometen la piel está conformado por células relativamente maduras. ¿Cómo llegan a la piel estas células, o cómo se quedan allí? Se piensa que exhiben proteínas de superficie específicas, las cuales se ligan con moléculas de adhesión. Por ejemplo, el antígeno cutáneo linfoide (CLA), que es reconocido por E-selectina (molécula de adhesión). Los linfocitos que conforman los linfomas T cutáneos son del tipo CD4+, helper. Estimulan la producción de inmunoglobulinas, mediante la secreción de citoquinas (IL-4 y otras), y exhiben receptores a quimioquinas en su membrana.
Clínicamente, los linfomas T cutáneos exhiben un curso dilatado, y su diagnóstico suele eludir los esfuerzos médicos por años. Los pacientes reciben "etiquetas diagnósticas" variadas: prurigo, eritema, rosácea (??), erupción cutánea por fármacos... casi de todo. Esto no es casual: la etapa inicial se caracteriza por un eritema macular, en tronco y áreas generalmente no expuestas al sol. Puede haber prurito. No es común que se indique una biopsia con inmunomarcación en tales casos; muchas veces se indica tratamiento empírico, que puede mejorar temporalmente el eritema.
Mucho tiempo después, la erupción macular se consolida en forma de placas, y mucho después son verdaderos tumores, de aspecto vegetante, y ocasionalmente, de "brillo metálico". Este es el ciclo evolutivo de lo que llamamos "micosis fungoide", (que no es una micosis, sino un linfoma T cutáneo), por el aspecto fungante, vegetante, de los tumores en etapa tardía.
Recordemos que hay una forma con extenso y severo compromiso sistémico, el Síndrome de Sézary, con células circulantes características (también denominado Baccareda-Sézary en nuestro medio).

Los linfomas periféricos a células T representan un amplio espectro de formas clínicas, de las cuales algunas comprometen la piel; la mayoría presenta linfadenopatía importante. Son más agresivos que los linfomas B "indolentes", por lo que suele agrupárselos con los de curso intermedio o agresivo. La respuesta a la quimioterapia estándar también es menos satisfactoria que en los linfomas B.

En el segundo semestre del 2009, la FDA aprobó dos fármacos antitumorales para la terapia sistémica (intravenosa) de linfomas T cutáneos y linfomas T periféricos, respectivamente. Se trata del romidepsin, un inhibidor de histona deacetilasa (para linfomas T cutáneos, segunda línea de terapia sistémica) y del pralatrexate, un antimetabolito antifolato (para linfomas T periféricos en segunda línea de quimioterapia).

Ambos productos presentan un perfil de toxicidad con mielosupresión en las tres progenies (anemia, neutropenia y trombocitopenia), trastornos gastrointestinales y deshidratación. El perfil de toxicidad característico del pralatrexate incluye mucositis y hepatotoxicidad, en tanto que para el romidepsin, las alteraciones ECG y prolongación del intervalo QT son una consideración importante. Ambos fármacos son teratogénicos: categoría D - usar si no hay otra alternativa.

El pralatrexate (del mismo modo que el metotrexato) se administra en inyección intravenosa rápida, semanalmente por 6 semanas , con ciclos de 7 semanas (una de descanso). Se excreta en un buen porcentaje (30-40%) como droga inalterada por la orina. Su depuración se ve enlentecida ante deterioro de la función renal, y como es un ácido orgánico, utiliza el transportador tubular, por lo que la co-administración de antiinflamatorios no-esteroideos, trimetoprima/sulfametoxazol o probenecid prolonga su estadía en el organismo. Se requiere suplementar al paciente con vitamina B12 intramuscular y ácido fólico oral.

El romidepsin se infunde a lo largo de 4 hs por vía intravenosa, por tres semanas consecutivas, con ciclos cada 28 días.

El precio de lista de estos medicamentos en USA puede provocar reacciones agudas: 30.000 dólares (treinta mil) cada mes de tratamiento con pralatrexato.

Saludos,
Pedro Politi

sábado, 30 de enero de 2010

Uso de drogas oncológicas "fuera de indicación" (off label)

El uso de fármacos (oncológicos o no) por fuera de las indicaciones formalmente aprobadas por una agencia regulatoria es muy frecuente, tanto que hay una expresión acuñada en inglés para describirlo: off label; que traducido significa "por fuera del prospecto". En una entrada previa en este blog, se comentó el rol y la finalidad de los prospectos.

¿Cuán bueno o malo es que haya usos fuera de indicación para los fármacos antineoplásicos?
Son muchas y muy evidentes las consecuencias adversas, cada una con sus particularidades:

1. Sustento por evidencia clínica: Dado que las indicaciones formalmente incorporadas al prospecto suelen ser avaladas por ensayos clínicos aleatorizados, bien diseñados y conducidos, la indicación por fuera de lo aprobado habitualmente conlleva un margen de incertidumbre y un aval científico menor, o muy endeble, o a veces inexistente. El contra-argumento más elevado posible frente a la declaración precedente es que hay varios miles de ensayos clínicos en curso (y tentativamente, más de mil ensayos aleatorizados en curso, registrados en bases de datos oficiales, como www.clinicaltrials.gov), por lo que continuamente se comunican resultados de algún ensayo aleatorizado. De hecho, dos grandes reuniones anuales (una, en los EEUU: Sociedad Americana de Oncología Clínica, y otra en Europa: Sociedad Europea de Oncología Médica) son la mayor fuente de presentación oral de nuevos trabajos aleatorizados, multicéntricos, a lo cual debemos agregar un núcleo de publicaciones médicas de primer nivel, con referato independiente (Lancet y Lancet Oncology, Journal of Clinical Oncology, Blood, New England Journal of Medicine y Annals of Internal Medicine). En resumen: la información se renueva rápidamente, y las agencias regulatorias toman un tiempo hasta ponderar, analizar y aceptar (o no) que "se ha consagrado un nuevo estándar". De hecho, son los laboratorios patrocinadores quienes deben iniciar un trámite ante la agencia regulatoria (FDA, EMEA) para analizar una posible nueva indicación. El contra-argumento podría resumirse en que sería posible que un nuevo tratamiento fuese reconocido (con evidencia adecuada) por la comunidad científica (especialistas, expertos) en base a sus méritos, y aún no hubiese sido incorporado al prospecto por motivos burocráticos.

Otro contra-argumento surge del análisis del desarrollo histórico del proceso de aprobación "por indicaciones": este abordaje es relativamente reciente (décadas) en la historia de la Medicina, por lo que hay numerosos fármacos cuya introducción en la práctica ha precedido esta etapa, cuyas indicaciones lucen obsoletas o groseramente insuficientes a la luz de los conocimientos actuales. Es una ardua tarea para cualquier agencia regulatoria, ir depurando y modernizando los prospectos aprobados. Hay muchas antiguallas. La mera existencia de prospectos cuyo texto es obsoleto socava los principios de rigor científico y de toma de decisiones con base en evidencia. Es urgente acelerar el aggiornamiento de los prospectos antiguos (esta consideración se aplica especialmente al área extra-oncológica).

Un torpe contra-argumento es que en la Argentina, la agencia predecesora de la ANMAT (siempre dentro de la órbita del ministerio de salud) tuvo la triste idea de "aprobar medicamentos y no indicaciones". Un ejemplo (hipotético) de tal lenguaje sería: "Fármaco X. Indicaciones: antineoplásico". Sin ninguna caracterización adicional. Tal lenguaje brinda una verdadera "patente de corso" al médico prescriptor. El área no-oncológica, particularmente, rebosa de estos ejemplos. No puede ser utilizado como excusa.

2. Riesgos ocultos (o no tanto) de toxicidad grave o pérdida de la "ventana de oportunidad" de optar por mejores alternativas ("costo de oportunidad"): Es fundamental que los pacientes puedan acceder a la atención por un equipo especializado y experto, que maneje fluidamente el tipo de neoplasia a tratar, y con capacidad y voluntad de prevenir, detectar y tratar los efectos adversos esperables, más la apertura y lucidez para detectar los no esperables o los efectos tóxicos serios e infrecuentes.
Los esquemas terapéuticos evaluados en un número reducido de pacientes seleccionados pueden no representar (y habitualmente, no representan) ni lejanamente el balance riesgo/ beneficio para un paciente individual. Esto es más evidente si se aplica a un paciente extensamente pre-tratado la decisión de administrar una terapia que ha brindado resultados interesantes en un ensayo de fase II. Generalmente, nuestro paciente individual tiene más co-morbilidades y menos reserva funcional que los pacientes incluidos en el ensayo. O (muy importante) la magnitud e intensidad del tratamiento previo de nuestro paciente es tal que hubiese sido excluido de participar en ese ensayo de fase II. La resultante, entonces, puede ser: toxicidad excesiva, seria (a veces, letal), sin beneficio clínico - lo peor de ambos infiernos.

Respecto del "costo de oportunidad": utilizar una terapia experimental en una situación en que hubiese disponible un tratamiento con posibilidad de brindar curación sería una falta profesional grave (salvo extenuantes circunstancias: incapacidad médica de recibir la terapia estándar, contraindicación evidente, o cuidadosa ponderación de riesgo inaceptable en virtud de circunstancias únicas del paciente). Sería "una letal distracción".
Este tipo de problema tiene solución: consultar con un un equipo médico experto, independiente de las presiones de los laboratorios y de los terceros pagadores, debería ser el punto de partida para identificar la mejor alternativa para cada paciente en cada situación, con un planteo "de ajedrez" que contemplara las posibles futuras acciones y que preservara el mayor espectro de opciones terapéuticas a futuro. Nótese que estas consideraciones se aplican no sólo a la terapia fuera de indicación, sino a la estándar. La vida es oportunidad, y no podemos ni debemos desperdiciarla.

Un ejemplo, por la negativa: el uso de radioterapia en extensos sectores del cuerpo, o la selección de drogas que causan profunda caída de la reserva medular son decisiones que, si se tomaran sin adecuada ponderación, podrían comprometer la futura capacidad de un paciente de recibir terapia apropiada.

3. Consideraciones de costo: A menudo, son los fármacos más novedosos y costosos los que motorizan la polémica respecto del uso de fármacos fuera de indicación. Si un nuevo fármaco costara 30.000 dólares por mes de tratamiento, cualquier "tercer pagador" (obra social, prepaga, Estado) pondría el grito en el cielo, y es comprensible por qué.
Pero si alguien indicara un producto barato (ej, tamoxifeno) o una quimioterapia tóxica, dura... pero de bajo costo directo (bajo costo farmacéutico)... a menudo, a casi nadie le importa.
Este posicionamiento "desde el sistema", "desde la caja" o "desde el tercer pagador" desnuda una situación pérfida pero real: es muy raro que un auditor de una obra social o prepaga sea reprendido por haber autorizado un medicamento "barato" a un paciente oncológico, no importa si su indicación fuera racional o no, injustificada o no, inaceptablemente tóxica o no.
Como vemos, la posibilidad de controlar una prescripción de un producto de alto costo es actualmente facilitada por el lenguaje relativamente riguroso de las indicaciones aprobadas. En contraste, fármacos que han sido aprobados hace varias décadas exhiben prospectos que causan alarma entre los expertos, por su vaguedad, sus imprecisiones, y los riesgos involucrados.

Para cambiar el ángulo de análisis, consideremos que hasta aquí la reflexión dio por sentado que las indicaciones aprobadas (al menos, las de las últimas dos décadas) fuesen mayormente adecuadas, sólidas y basadas en evidencia. No es así en todos los casos: pasando revista a los ensayos clínicos considerados por la FDA y a los resultados con los que determinó aprobación de algunos productos, hay margen para una intensa crítica. Ha habido casos de productos de alto costo, aprobados sin evidencia de mejora de la supervivencia (se dio cuenta de ello en este blog), o con "mejora" de la misma en ¡dos semanas!. Claro, todo "estadísticamente significativo". Ha habido fármacos aprobados recientemente sólo en base a tasa de respuestas objetivas, sin beneficio conocido en tiempo a la progresión siquiera.

Una parte del poco aprecio por las indicaciones aprobadas procede del poco aprecio que algunas agencias regulatorias han tenido por los procedimientos de evaluación más robustos y rigurosos.

Sin embargo, no es cuestión de alegar que porque la FDA, la EMEA o la ANMAT hayan tomado decisiones criticables o "de evidencia tenue", pueda un profesional hacer y deshacer a su capricho.

Cuándo podría ser razonable una indicación off label (fuera de lo aprobado regulatoriamente), en Oncología Clínica del adulto?
a. Cuando el prospecto (incluidas las indicaciones) está completamente desactualizado, obsoleto.
b. Cuando hay uno o más ensayos de fase III que avalan eficacia y seguridad aceptable de un tratamiento, el paciente se inscribe en características clínicas similares a las de los pacientes enrolados en esos ensayos, y sólo falta la decisión regulatoria. Notemos que como este criterio pudiera "abrir la puerta" a excesos, deberá ser adecuadamente fundamentado desde la historia clínica y análisis de otras opciones. El médico comprometido sabrá argumentar por su paciente.
c. Cuando un paciente hubiera agotado las opciones "académicamente recomendadas", pero mantuviera un estado clínico muy bueno, y la evaluación clínica y de laboratorio mostrase que estuviera en condiciones de recibir tratamiento adicional. Nuevamente, una situación con potencial de uso discrecional por parte de inescrupulosos. En general, hay patología neoplásica (cáncer de ovario) en que este escenario se presenta con cierta frecuencia. Reflexionemos: para algunas patologías, la consagración de esquemas de segunda y tercera línea es un evento reciente. Es obligación del equipo médico tratante, el ponderar el balance riesgo /beneficio para el paciente individual, examinar con franqueza las posibilidades y brindar una estimación basada en la experiencia y la literatura disponible. Los pacientes deberán comprender que en la mayoría de los casos, existe un comportamiento de "rendimiento decreciente" con cada nuevo tratamiento instituido (hay excepciones).

Como señalara la película "El séptimo sello": continuamos con el ajedrez en la playa. No me digan que no vieron esa película. De Bergmann; imperdible.

Saludos cordiales,
Dr. Pedro Politi

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Interacciones entre tamoxifeno y antidepresivos SSRI

Hasta el momento, tenemos:
1. un mecanismo propuesto y estudiado: tanto el tamoxifeno (TAM) como varios SSRI (especialmente fluoxetina, paroxetina y sertralina) utilizan el sistema enzimático CYP 2D6, necesario para la formación de metabolitos más activos que el tamoxifeno (uno de ellos, denominado endoxifeno; otros: demetil-TAM e hidroxi-TAM). Los SSRI nombrados son fuertes inhibidores de 2D6. (Stearns et al. JNCI 2003 Dec 3;95(23):1758-64).
2. un ensayo mecanístico que muestra que - al contrario de lo que se propala - la venlafaxina tiene una interacción minúscula con TAM, probablemente irrelevante en la clínica (bien! se puede combatir las tuforadas!) (Yin et al. JNCI 2005 Jan 5;97(1):30-9).
3. el estudio presentado en ASCO 2009 es un trabajo observacional, sobre 1300 mujeres que iniciaron consumo de TAM (aparentemente, en forma adyuvante) y estaban registradas en una base de datos de consumo farmacéutico. Este trabajo observó una tasa inferior de eficacia terapéutica (riesgo de recaída del cáncer mamario) si se consume simultáneamente TAM + SSRI por muchos meses, respecto de TAM solo. (Aubert RE. J Clin Oncol 27:18s, 2009 (suppl; abstr CRA508) ). Sin duda, el trabajo no pudo controlar y evitar numerosos sesgos posibles. No prueba causalidad, sino que sólo señala una posible asociación, y requiere un estudio más directo.
Nótese que no todos los estudios de observación notaron esta interacción (por ej, por la negativa: Galicchio et al. Cancer Letters 2004 Jul 28;211(1):57-67 y Ahern et al. JNCI Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2009 Sep;18(9):2562-4).

Qué otros factores (no considerados en los estudios precitados) podrían jugar un rol relevante? Para comenzar, los polimorfismos genéticos de CYP 2D6 podrían determinar diferente respuesta a TAM (Schroth et al. JAMA 2009 Oct 7;302(13):1429-36). Hace falta un estudio a fondo, incluyendo ambos elementos (interacciones y polimorfismos).

Moralejas:
a. no empastillar ni empastillarse con SSRI - ni con nada innecesario
b. tomarlo con calma: al menos citalopram y venlafaxina, no interactúan en forma relevante con TAM.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Futilidad terapéutica: una mirada crítica

Los médicos intentamos decidir, a priori, si una terapéutica tiene razonable probabilidad de beneficiar a nuestro paciente, brindando un balance favorable al ponderar riesgos versus beneficios. Si la expectativa de beneficio es mínima o nula, y especialmente si requiere enfrentar sufrimientos o riesgos fuera de proporción con el resultado esperable, rechazamos tal opción terapéutica, declarándola fútil.
El Diccionario de la Real Academia Española define fútil como "de poco aprecio o importancia".
Un reciente artículo de acceso gratuito, publicado en British Medical Journal (BMJ) analiza el significado de "futilidad" en la terapia médica, con una mirada crítica:
El autor comienza recordándonos el origen latino de la palabra fútil: futilis, que pierde líquido, que deja escapar el agua (refiriéndose a un recipiente). Se trata de un recipiente que no cumple con su función específica. La reflexión del autor nos recuerda el fuerte componente subjetivo de la expresión, la "pendiente resbalosa" por la que caminamos al utilizar este término, y sobre todo, que la futilidad depende mucho del objetivo fijado. Señala también tres tipos de futilidad:
la que denomina "fisiológica", cuando la intervención no puede lograr el objetivo. Más realista es la futilidad que el autor llama "cuantitativa", en la cual se considera altamente improbable que la intervención propuesta logre el objetivo (terapéutico), y finalmente la que apunta como "cualitativa", según la cual la intervención - si fuera exitosa - llevaría a tan desagradable desenlace que se considera mejor no intentarla.
Hemos escuchado estas expresiones, bajo diferentes circunstancias y escenarios. Remito a los lectores a comentarios sobre las leyes de "muerte digna" de las provincias de Río Negro y Neuquén.
Deberíamos preguntarnos: ¿qué tan precisos somos al estimar la futilidad de diversas intervenciones? ¿Somos conscientes de las subjetividades involucradas?
Saludos cordiales,
Dr. Pedro Politi
PD: agradezco a la Dra. María Viniegra por haberme recomendado la lectura del número de BMJ en que hallé este artículo. Los beneficios de la "lectura lateral".

jueves, 17 de diciembre de 2009

Mantenimiento con erlotinib en cáncer de pulmón?

El Comité Asesor sobre Drogas Oncológicas convocado por la FDA resolvió ayer rechazar la solicitud de aprobación de una nueva indicación de erlotinib, presentada por Genentech/Roche/OSI. Tal solicitud (acompañada de los resultados de un ensayo clínico aleatorizado comentado previamente en este blog) buscaba incorporar una nueva indicación para el erlotinib, en la terapia de mantenimiento del cáncer de pulmón a células no-pequeñas (en enfermedad avanzada o metastásica), luego de respuesta objetiva o enfermedad estable post-quimioterapia de primera línea.

Los considerandos del Comité, que votó 12-1 para rechazar la nueva indicación solicitada, se basaron en que el incremento en supervivencia con este abordaje era "modesto" (un mes) y en que no había pruebas que avalaran superioridad de este uso de mantenimiento respecto de la pauta actualmente aprobada por la FDA, es decir, luego de progresión post-quimioterapia.

En otras palabras, se mantiene el rol de erlotinib como una opción aprobada para segunda linea en cáncer pulmonar avanzado, ante la progresión de enfermedad.

La FDA no está obligada a seguir la recomendación del Comité, pero habitualmente lo hace.

Cordiales saludos,
Dr. Pedro Politi

domingo, 13 de diciembre de 2009

En la Argentina, el tabaco sigue matando

A pesar de avances parciales tales como la prohibición de fumar en espacios públicos y semipúblicos cerrados - implementados por algunas ciudades - el tabaco sigue matando en la Argentina.

Y según estadísticas recientes, se venden más atados (un 13% entre 2005 y 2008, según Clarín), ya que su precio se halla "retrasado" y hay controles gubernamentales que dificultan o impiden aumentar los precios (según las tabacaleras):
http://www.clarin.com/diario/2009/12/13/sociedad/s-02060848.htm

Esta situación no es nueva, lamentablemente. El estudio epidemiológico CARMELA, sobre 11.500 individuos de ambos sexos, entre 25 y 64 años de edad, en siete ciudades latinoamericanas, mostró que las ciudades de Buenos Aires, Argentina y Santiago, Chile, ostentan el triste privilegio de liderar en cuanto a tasa de tabaquismo en mujeres (Schargrodsky H et al. Amer J Med 2008; 121: 58). Este "liderazgo" ubica a ambas ciudades entre las de más alta tasa mundial de tabaquismo en mujeres.

Entretanto, el ministerio de...¿salud? publicó normativas y planes para cesación de tabaquismo, pero... ¡que deberán ser afrontados por el bolsillo de los individuos! (para jolgorio de las empresas tabacaleras). Un claro ejemplo de cómo "ser funcional al sistema". ¿No le parece, ministro? (y la anterior, y el anterior...).

Atentamente,
Dr. Pedro Politi

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Prevención primaria en la consulta diaria

¿Qué sería mejor: poner en marcha un Consultorio de Screening de cáncer colorrectal, o bien sumar fuerzas con otros servicios y áreas para integrar las medidas de prevención de diverso tipo? Esta pregunta surgió en unas recientes Jornadas hospitalarias.

Permítanme exponer el caso a favor de tender puentes, establecer alianzas estratégicas con otras especialidades y áreas de la Salud, de modo de alcanzar más poder de "lobby" y obtener los recursos - y el acceso a la decisión - necesarios para difundir los conceptos fundamentales de Prevención Primaria.

Si reconocemos que muchas enfermedades (incluidas las neoplásicas) comparten factores de riesgo identificables en la anamnesis y examen físico (obesidad, sedentarismo, dieta rica en grasas saturadas, tabaco, alcohol, e historia familiar de cáncer, por nombrar algunas de las más evidentes), comprenderemos que hay "ramilletes" (clusters) de patologías que se asocian con similares factores de riesgo. Así, con una sola (o con una serie) de medidas de estilo de vida, podríamos reducir el riesgo de diabetes tipo 2, osteoporosis, cáncer colorrectal y de endometrio, y enfermedad cardiovascular y cerebrovascular. Esa medida abarcativa de prevención primaria es la actividad física regular.

Del mismo modo, con medidas para alentar la cesación del tabaco, colectaríamos beneficios (en años) en términos de riesgo cardiovascular, cerebrovascular, EPOC y cáncer de cabeza y cuello, pulmón, riñón, páncreas y vejiga.

Es importante ampliar la mirada y formar ya esas alianzas; buscar acceso a sitios y actividades de alta visibilidad (deportes, eventos) para enviar el mensaje. Por ejempo: "la actividad física habitual reduce el riesgo de cáncer colorrectal y de endometrio, así como el riesgo de enfermedades circulatorias y diabetes". Con una sola iniciativa, apoyada por grupos profesionales que se dedican a patologías diversas (pero interrelacionadas) podríamos poner a la vista de la sociedad, medidas costo-efectivas, accesibles, para mejorar la calidad de vida y hacer prevención primaria.

Otro punto, más referido al título: necesitamos componer recomendaciones sobre "qué hacer, qué recomendar" en términos de estilo de vida, prevención primaria y también en lo referente a screening. Muchos colegas están confundidos, o bien conocen lo que habría que hacer ante un familiar de primer grado de un paciente con cáncer colorrectal: recomendarle pautas de screening según su nivel de riesgo y según normas validadas por evidencia. Pero... "no hay tiempo". Basta con eso: redactemos volantes para el paciente, y un librito de bolsillo para el médico: según edad, qué debo pedir al paciente asintomático que consulta "por otra cosa" o que es familiar directo de un paciente con diagnóstico de cáncer.

De este modo, seguiremos el ejemplo de la Pediatría, que tiene bien en claro que cada contacto con el paciente y su familia es una "oportunidad" para avanzar en Promoción y Prevención Primaria, y que no debe ser desperdiciada.

Qué les parece?

Saludos cordiales,
Pedro Politi