jueves, 9 de julio de 2009

Quimioterapia oral, terapias light: ¿futuro o espejismo?

El presente artículo es absolutamente especulativo, pero se hace necesaria una reflexión sobre "hacia dónde va la Oncología Clínica". En particular, nos preguntamos quiénes determinarán la agenda por los años futuros: o bien los "proveedores" (industria farmacéutica, fabricantes de tecnología diagnóstica, quirúrgica, protésica, o radiante, o de otros tipos de equipamiento), o quizás seremos los médicos quienes decidamos. El balance de fuerzas no resulta particularmente esperanzador: los proveedores manejan fortunas, imponen nuevas modas y nuevos estándares, y determinan la mayor parte de los ensayos clínicos en su diseño, conducción y redacción de los manuscritos para publicación, o de las presentaciones en congresos. Los médicos... estamos divididos, por decirlo suavemente, entre "resistir", "cooperar", "ir con la corriente", "analizar críticamente", etc, etc.

Es en este contexto que se decide la Oncología presente y futura. ¿Podemos pensar que mantenemos los médicos cierta posición si las terapias son intravenosas? Ello implica un centro donde se apliquen esos tratamientos, personal especializado, aranceles, procedimientos invasivos, y en no pocos casos, catéteres o portales implantados. Pero... queda claro "quién manda", verdad? En contraste, si la terapia es oral, el rol del médico y del personal de enfermería es mucho más acotado - en lo referente a la administración de la terapia - pero se retienen las misiones y responsabilidades clave: guiar, diagnosticar, orientar, acompañar, aliviar, y cuando sea posible, curar. ¿Qué se pierde desde el lado profesional, si las terapias pasaran rápidamente a ser administrables por vía oral? Nada, básicamente, más allá de cierta cuota de "poder" (bastante mezquino y miserable poder, realmente).

Si interrumpimos la especulación para examinar la realidad actual, vemos que hay numerosas terapias orales, muchas de las cuales son, simultáneamente, "light" (convenientes, cómodas, fáciles de usar y relativamente bien toleradas). Pero muchas enfermedades malignas aún requieren de la quimioterapia intravenosa, "dura", "pesada" y tóxica. En numerosas circunstancias, la toxicidad seria es un precio a pagar por la supervivencia en buenas condiciones. Claro que habría que restar del "premio" esperado, todo el tiempo pasado bajo toxicidad de los tratamientos, y todo el tiempo pasado con síntomas debidos a la enfermedad. Un indicador de "calidad de vida" muy utilizado en EEUU invita a realizar esta particular aritmética: se denomina Q-TWIST : quality-time without symptoms and toxicity.

Un serio problema es que varias de las terapias "light" (y en general, de las nuevas terapias) han sido aprobadas por la FDA al amparo de nuevas regulaciones, que permiten que un nuevo fármaco sea aprobado sin previa demostración de "beneficio clínico", es decir, sin haberse establecido si prolonga la sobrevida (supervivencia), y en ocasiones, sin siquiera saber si prolonga el tiempo libre de progresión de enfermedad, o el tiempo hasta la recaída. Por otra parte, el concepto de "beneficio clínico" ha sido sometido a múltiples acepciones, y en muchos ensayos clínicos se computa ahora la enfermedad estable (en la cual,por definición, no se ha reducido la enfermedad) como parte del "beneficio clínico" - en la acepción de los laboratorios farmacéuticos, al comunicar los ensayos clínicos. El objetivo de la industria farmacéutica está claro, y ha sido comentado en una entrada previa: la cronificación de la terapia; la eternización de las terapias. Queda más claro el beneficio para los laboratorios que el beneficio para los pacientes.

En este punto es donde debemos incluir las terapias "light" (orales o no), y razonar que si existe una opción terapéutica oral y además "light", y si hubiera evidencia clínica suficiente, de buena calidad, para avalar su empleo, y si esa evidencia mostrase que la mejor tolerabilidad se obtiene sin detrimento significativo de la eficacia, entonces habría motivos suficientes para preferir la terapia oral, light, o por lo menos, para tenerla en cuenta a la hora de exponer ante el o la paciente las opciones disponibles. Pero esta última situación es rara en Oncología Clínica: mi experiencia en la segunda opinión en Oncología me muestra que la práctica diaria se realiza en un contexto de aceleración, de presiones externas (y a veces, internas) para que la consulta dure unos pocos minutos, que o bien el examen físico es mínimo o insuficiente, o bien el intercambio y la explicación a los pacientes se hace brevísima, insuficiente, e inaceptable.

Hagamos entrar en escena a la industria farmacéutica y al complejo industrial del diagnóstico sofisticado y la terapéutica de alta tecnología: ellos nos sugieren suavemente que los pacientes aceptarán un estudio high tech, high price (o clamarán por él, convenientemente movilizados por la publicidad en los medios masivos de comunicación) y que, satisfechos con el chiche tecnológico (diagnóstico o terapéutico), harán menos preguntas y estarán más cómodos. ¿Eso es cierto? Además, existe la tentación para el profesional: dejar de lado su juicio clínico, su pensamiento crítico como médico, y pasar a ser "una terminal boba de expendio" de órdenes para productos sofisticados - pero a veces, inadecuados para la situación clínica individual del paciente.

En el actual estado de cosas, replanteemos la pregunta: ¿vamos hacia una terapia oral, simultáneamente "light"? ¿Por qué debería eso ser malo? En sí, nada de malo hay en facilitar la vida a los pacientes, sino todo lo contrario: deberíamos verlo como un progreso real. La piedra de toque es si esos "avances" son auténticos, si la calidad de vida mejora, y si la eficacia se mantiene o mejora. Algunos pacientes aceptarían gustosos una (limitada) reducción en la perspectiva de eficacia, a cambio de mucha menor toxicidad : basta con ver el dramático espectáculo de tantos pacientes que se vuelcan a terapias nunca comprobadas - en algunos casos, intervenciones que deberían estar prohibidas, si tuviéramos una autoridad sanitaria dedicada y comprometida con su misión primordial de protección de la salud. Nuevamente, la comunidad médica tendrá que rendir cuentas de sus silencios, de sus compromisos, y de cada uno de sus renuncios.

He aquí los elementos del drama, entonces: que no todos los "avances" son verdadero progreso, que no todo lo que se ofrece en los medios sirve, que no todo lo que el mercado de la salud promociona ha probado previamente su eficacia, efectividad y seguridad (simplemente "está disponible", "está a la venta"), y que el médico o la médica con integridad, dedicado/a su continuo perfeccionamiento y al bienestar de los pacientes se halla hoy en una posición desventajosa. Una especie ecológicamente amenazada.

Bienvenidos los verdaderos avances - aquéllos que "pasen la prueba" y "superen la varilla" del análisis crítico, de la evidencia clínica adecuada. Bienvenidas las soluciones tecnológicas centradas en el paciente, orientadas a mejorar su calidad de vida y a aumentar su expectativa de librarse de su enfermedad oncológica, o a extender su expectativa de vida en condiciones de excelente calidad, o al menos, de humana dignidad. Bienvenida la terapia oral - si cuadra, si está a la altura de las necesidades y desafíos. Bienvenida la terapia "light" si es efectiva, si no es un entretenimiento caro, o "espejitos de colores".

Marchando en el desierto, a veces conviene esperar a la noche, para ubicar estrellas que puedan guiarnos. El la "noche" de la práctica médica profesional e íntegra (la oscuridad la provee el actual sistema de la "medicina de mercado"), nuestras estrellas son nuestros valores y nuestro compromiso con el Juramento Médico, nuestra sed de progreso auténtico, y nuestro pensamiento crítico, pulido con muchas horas de estudio y reflexión.

Que podamos superar los espejismos, y desoír los cantos de sirenas.

Cordialmente,
Dr. Pedro Politi

miércoles, 8 de julio de 2009

Terapia de mantenimiento: nueva frontera o estrategia de marketing?

Tradicionalmente, la terapia de mantenimiento fue considerada como poco beneficiosa para pacientes con una variedad de neoplasias malignas ("tumores sólidos") frecuentes, tales como cáncer de pulmón o de mama. En líneas generales, esta percepción se debe a las limitaciones de la quimioterapia: toxicidad seria, acumulativa, y desarrollo de resistencia tumoral.

En contraste, la estrategia de mantenimiento resulta esencial para diversas formas de terapia hormonal, tanto en cáncer mamario como en carcinoma de endometrio o cáncer prostático en etapa avanzada o metastásica, o ante enfermedad recaída. La percepción de la hormonoterapia como "light", bien tolerada, cómoda para los pacientes, es un elemento importante para la amplia aceptación de su uso continuado por años. Adicionalmente, hay documentación de efectividad en ensayos clínicos aleatorizados. No siempre la terapia hormonal de mantenimiento es perfecta: sus beneficios son modestos, pero asequibles a expensas de una toxicidad considerada aceptable. Por ejemplo, en el ensayo clínico MA 17, pacientes que completaron 4 a 5 años de hormonoterapia adyuvante (post-operatoria) con tamoxifeno fueron asignadas al azar a placebo versus letrozol (inhibidor reversible de la enzima aromatasa, que convierte dihidroepiandrosterona en estrógeno). El letrozol se asoció con una reducción relativa del riesgo anualizado de recaída de aprox. 19% respecto de placebo. Link al ensayo clínico: http://content.nejm.org/cgi/content/short/349/19/1793
La justificación del placebo: el estándar terapéutico al momento de iniciar el ensayo era administrar tamoxifeno 20 mg diarios por 5 años, y parar - sólo controles periódicos luego de ese tiempo.

Luego de esta introducción, veamos el concepto de terapia de mantenimiento en cáncer de pulmón avanzado, recaído o metastásico, en su tipo histológico "a células no-pequeñas", que incluye el carcinoma epidermoide, el adenocarcinoma (y su variante bronquíoloalveolar), el carcinoma a células grandes, y los indiferenciados - en otras palabras, todos los tumores epiteliales malignos primitivos del pulmón, con excepción del carcinoma a células pequeñas.
En este contexto, hasta hace dos meses, se podía afirmar con confianza que una vez completada la quimioterapia (o quimio-radioterapia), la estrategia aceptada era control clínico periódico, sin un tratamiento antitumoral específico (recuérdese que se trata de pacientes inoperables).

El congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (A.S.C.O. por su sigla), realizado en junio pasado, brindó dos presentaciones que llevan a reflexionar sobre posibles alternativas al enfoque de "sólo controles periódicos" una vez completada la quimioterapia en cáncer de pulmón:

Después de la quimioterapia... más quimioterapia!
Un grupo multinacional de investigadores exploró (Belani C, et al. Maintenance pemetrexed (Pem) plus best supportive care (BSC) versus placebo (Plac) plus BSC: A randomized phase III study in advanced non-small cell lung cancer (NSCLC). Proc ASCO 2009; abstract CRA 8000).
exploró el concepto de “quimioterapia de mantenimiento” luego de primera línea de quimio para cáncer de pulmón avanzado o metastásico. Fue presentado con gran visibilidad y recibió instantáneo eco en la prensa – especializada o no. Básicamente, pacientes con cáncer de pulmón a células no-pequeñas, estadíos IIIB / IV que no progresaron durante cuatro ciclos quimioterapia de primera línea basada en platino, fueron aleatorizados a recibir Pemetrexed (Pem; 500 mg/m2 i.v., día 1 cada 21 días) más tratamiento de soporte (sintomático) versus placebo + tratamiento sintomático, hasta progresión de la enfermedad. La asignación fue asimétrica, con una proporción 2: 1 a favor de asignar a Pem. Todos los pacientes recibieron suplemento de ácido fólico y vitamina B12.
Del total de 663 pacientes aleatorizados, 441 recibieron Pem, y 222, placebo. Pem se asoció con una sobrevida global superior (13.4 vs. 10.6 meses; HR 0.79, P = 0.012), con sobrevida libre de progresión más prolongada ( 4.3 vs 2.6 meses; P <0.00001),> 6 semanas: 51.7% vs 33.3%, al analizar la totalidad de los pacientes incluidos. Es de notar que estas ventajas estuvieron completamente ausentes en el subgrupo de pacientes con cáncer epidermoide: Pem no se asoció con mejor sobrevida global (9.9 vs 10.8 meses), ni sobrevida libre de progresión (2.43 vs 2.50 meses) ni control de enfermedad (33.3% vs 34.5%) respecto de placebo.: .
Estos resultados llegaron a expensas de toxicidad seria: fatiga severa y neutropenia. Esta alternativa se aplicaría sólo para las histologías no-epidermoides.
El diseño del ensayo, si bien aparentemente claro y directo, no responde la pregunta más importante para los oncólogos de la comunidad y sus pacientes: ¿qué es mejor: utilizar pemetrexed como mantenimiento, o continuar con la modalidad actual de controles periódicos post-quimioterapia y sólo indicar pemetrexed (u otra quimioterapia) ante la progresión o recaída de la enfermedad?. En realidad, el diseño buscó prioritariamente convencer a la agencia regulatoria (FDA) a los fines de la aprobación de esta indicación, y nunca tuvo in mente el problema clínico real.
La FDA actuó muy rápidamente y hace pocos días aprobó esta quimioterapia de mantenimiento para cáncer de pulmón con histología no-epidermoide. Notemos que la supervivencia libre de progresión fue incrementada muy modestamente: (diferencia mediana de 1.5 mes respecto de la rama control). La sobrevida (supervivencia) global aumentó en 3 meses), y todo esto, a expensas de toxicidad (fatiga severa y neutropenia).
Se podría pensar que "es mucho" y otros pensarán que "es demasiado" el esfuerzo y la toxicidad?El balance riesgo / beneficio quedará como delicada tarea, en cada caso individual.

Mantenimiento, pero sin quimioterapia?
Por otra parte, el ensayo denominado SATURN comparó el erlotinib (inhibidor oral de tirosina-quinasa acoplada al receptor de EGFR) versus placebo en 889 pacientes que completaron quimioterapia por enfermedad avanzada o recaída y halló que el erlotinib retrasó la progresión de la enfermedad respecto de placebo. El seguimiento en este ensayo es insuficiente aún para evaluar impacto en la supervivencia global de los pacientes (Cappuzzo F, et al. SATURN: A double-blind, randomized, phase III study of maintenance erlotinib versus placebo following nonprogression with first-line platinum-based chemotherapy in patients with advanced NSCLC. Proc ASCO 2009; abstract 8001) .

Es importante destacar que la terapia de mantenimiento con erlotinib aún no tiene datos maduros, y que continúa siendo un tratamiento experimental, es decir, no ha sido aprobado para su uso general en esta situación clínica.

Panorama
Queda clara la estrategia de la industria farmacéutica: generar suficiente demanda (consumo) de sus productos, de modo que los pacientes queden "abonados" a algún fármaco prolongadamente, o de por vida, a un precio de varios miles de dólares mensuales. Parece una buena perspectiva para los laboratorios. El desafío médico será establecer si hay alguna ventaja para los pacientes con esta estrategia.

Para reflexionar, y para seguir atentamente futuros resultados de ensayos clínicos controlados, con una mirada crítica.

Cordialmente,
Dr. Pedro Politi

sábado, 4 de julio de 2009

Ecos de la reunión anual de Oncología 2009

"La" reunión anual internacional de Oncología es la que organiza la American Society of Clinical Oncology en los EEUU (A.S.C.O., por su sigla). Decenas de miles de profesionales, visitantes, lobbyistas, proveedores de equipos, servicios y medicamentos convergen en un amplísimo centro de convenciones por unos cuatro días para compartir las novedades científicas, estimular el entusiasmo, y comunicar al mundo "avances" selectos y espectaculares - a veces.

Tras tan masiva sobrecarga de información, es bueno tomarse un tiempo para destilar las novedades y ponderarlas, con la advertencia que "no será para todos", ya que muchas de las nuevas terapias exhiben precios absolutamente inaccesibles para el ciudadano común. Lógicamente, están pensadas para ser financiadas por los estados, o por terceros pagadores con bolsillos profundos. Es por eso que este tipo de encuentros "genera demanda" por las novedades.

Entretanto, los médicos somos profesionales de la salud, y buscamos identificar, a veces trabajosamente, qué es lo mejor y lo más adecuado para un paciente individual. Esta posición, a menudo sostenida desde una actitud crítica y un manejo prudente, no encaja bien con las necesidades de marketing, de"venta" y "salida" de los nuevos conceptos, sean estos fármacos, procedimientos quirúrgicos, prótesis, catéteres, terapias radiantes, o tests genéticos (entre tantas posibilidades).

De modo que la pregunta de un paciente: "¿qué hay de nuevo, Doc?" genera cierta inquietud. Habrá querido decir "¿qué hay de nuevo que se aplique a mi situación individual, personalísima?" o bien "¿en qué ha progresado su conocimiento, que además resulte aplicable al mejoramiento concreto de mi salud?".

En un intento de procesar lo leído y reflexionado, podría señalar algunos puntos interesantes, con la aclaración necesaria: sobre miles de presentaciones, no es fácil identificar lo más importante o relevante, y más aún, es la perspectiva del tiempo la que clarificará el verdadero valor de algunos resultados de investigación y desarrollo.

Intentemos, entonces, una síntesis:
1. Que no hay ventaja en sobrevida global para monitorear el marcador sérico, CA 125, e iniciar quimioterapia ante su elevación, versus aguardar a la aparición de síntomas, en pacientes que completaron cirugía y quimioterapia post-operatoria por cáncer epitelial ovárico. Esto sí que cambiaría la práctica: se hace difícil justificar la determinación periódica de este marcador (y las angustias que causa a las pacientes, más los tests confirmatorios), si no es para vivir más - y mejor.

2. No sirve agregar el anticuerpo monoclonal anti-VEGF, bevacizumab, a un esquema de quimioterapia adyuvante (post-operatoria) clásico como el denominado FOLFOX (fluorouracilo en infusión intravenosa, leucovorina, y oxaliplatino, cada 2 semanas), en pacientes que fueron operados por cáncer de colon, con intención curativa, en estadíos II y III.

3. Una vacuna autóloga (con tumor de cada paciente individual, especialmente procesado) prolonga la remisión en pacientes con linfoma no-Hodgkin que completaron quimioterapia. Primera vez que alguna vacuna antitumoral logra este tipo de resultado en linfoma. Nótese que es un desarrollo artesanal, para cada paciente, y que no todo tumor permite desarrollar adecuada vacuna.

4. Hay mucho interés en una nueva clase de fármaco antitumoral: inhibidores de la enzima PARP, o poli-ADP-ribosa polimerasa-1. Esta enzima es un elemento importante en la reparación del ADN, y puede ser utilizada en combinación con quimioterapia que dañe el ADN (por ejemplo, gemcitabina + un derivado de platino). Se comunicaron resultados alentadores en un tipo de cáncer mamario de difícil tratamiento ("triple negativo": receptores a estrógeno y progesterona negativos, y her2/neu no expresado) con un inhibidor de PARP (BSI 201) administrado por vía intravenosa en varias dosis por ciclo, más la quimioterapia descripta arriba. Este no es el único inhibidor de PARP sobre el que se comunicaron novedades: otro derivado, activo por vía oral ( Olaparib; AZD 2281) mostró resultados preliminares interesantes en cáncer ovárico refractario a quimioterapia, con tumor deficiente en BRCA (es decir, BRCA mutado). Lo interesante es la posibilidad de intervenir en algunas formas de enfermedad malignas en que la terapia actual enfrenta muchas limitaciones. Sin embargo, faltan años para establecer si estos productos son merecedores de uso clínico rutinario.

5. La perspectiva de utilizar alguna forma de terapia de mantenimiento, una vez alcanzada una remisión parcial o completa del cáncer de pulmón en su forma más frecuente ("a células no-pequeñas", lo que incluye carcinoma escamoso o epidermoide, adenocarcinoma, y carcinoma a células grandes). Se presentaron ensayos con: a) más quimioterapia, con el antimetabolito pemetrexed, y b) erlotinib, un compuesto oral que inhibe la cascada de señalización del factor de crecimiento epidérmico (EGF), bloqueando una enzima, tirosina quinasa, acoplada al receptor a EGF. En ambos casos se logró un modesto incremento de la sobrevida (supervivencia) libre de progresión de la enfermedad. El pemetrexed aumentó también la sobrevida global modestamente. Cabe aclarar que, para el pemetrexed, estos efectos dependen del tipo histológico del tumor: no se observan en los pacientes con carcinoma epidermoide de pulmón. Por supuesto, estas ventajas se obtienen a costa de toxicidad que deberá ser ponderada antes de decidir sobre estas opciones terapéuticas.

6. La adición del anticuerpo monoclonal trastuzumab, dirigido contra el receptor de superficie her2/neu (expresado en 6 a 35% de los cánceres gástricos) incrementó moderada pero significativamente la eficacia de la quimioterapia en cáncer gástrico avanzado o metastásico.
Otra comunicación importante fue que luego de más de 10 años de seguimiento, los pacientes que recibieron quimio-radioterapia (con fluorouracilo y leucovorina) luego de resección oncológica (con intención curativa) de cáncer gástrico localizado, mantuvieron el beneficio en sobrevida y sobrevida libre de enfermedad. El ensayo, denominado INT 0116, marcó un cambio en el patrón de práctica en su momento.

7. Una enfermedad olvidada, el cáncer de vía biliar avanzado (vesícula y conductos biliares) tiene por fin un tratamiento moderadamente activo, establecido en un ensayo comparativo: la quimioterapia con la combinación gemcitabina + cisplatino prolonga la sobrevida versus germcitabina monodroga (un tratamiento frecuentemente empleado, empíricamente, en la comunidad oncológica). Lo sorprendente es que haya sido un grupo británico el que realizó el ensayo, siendo que en el Cono Sur esta patología no es infrecuente, en particular en la región montañosa, el NOA y la Patagonia.

Entretanto, en la Argentina aún no hay pautas nacionales de tratamiento ni de prevención de las enfermedades oncológicas (avaladas por evidencia científica, y por tanto, más allá de las presiones y el lobby farmacéutico o de terceros pagadores). Otra asignatura pendiente.

Saludos cordiales,
Pedro Politi

sábado, 2 de mayo de 2009

Cáncer de ovario: rol del cirujano

Es frecuente en nuestro medio la consulta de pacientes que han tenido una exploración quirúrgica por cáncer epitelial ovárico y que exhiben una cicatriz que muy claramente expone un abordaje quirúrgico inadecuado para la enfermedad. En efecto, se observa una cicatriz mediana infraumbilical - o peor aún, una Pfannestiel. En esas condiciones, no es siquiera pensable que haya habido una exploración de la superficie hepática, ni del peritoneo subdiafragmático.

Es particularmente preocupante que en una revisión de historias clínicas de una obra social en la Ciudad de Buenos Aires, el número promedio de laparotomías a las que debieron someterse las pacientes antes de acceder a una resección con criterio oncológico fue de... tres. Esto sucede porque en general, en la primera intervención "el cirujano no estaba esperando hallar un tumor". En la segunda, "no estaba esperando" que fuera necesaria una resección intestinal - y así.

Las normas internacionales para carcinoma epitelial ovárico invasor son claras: laparotomía mediana supra- e infraumbilical, amplia exposición abdómino-pélvica, exploración subdiafragmática y de toda la superficie hepática, omentectomía, anexohisterectomía total, muestreo ganglionar (controversia versus linfadenectomía), múltiples biopsias peritoneales y lavados peritoneales, y resección óptima de todo residuo macroscópico de enfermedad. El objetivo es una resección completa (residuo "cero" - R0 ).

Acceder a una resección óptima tiene un valor pronóstico favorable. Es más que discreto el rol de la quimioterapia para corregir lo que el cirujano no quiso, no supo o no pudo resecar.
Lamentablemente, sólo una selecta minoría de pacientes tiene acceso al equipo quirúrgico preparado y dispuesto a realizar estas intervenciones. La "delgada línea roja" que separa un equipo altamente capacitado y dispuesto a realizar este tipo de intervenciones no es la misma que divide al sector público del privado. De ningún modo. Es la separación dada por el compromiso profesional y por las decisiones institucionales de apoyar tal nivel de compromiso.

Cordialmente,
Pedro Politi

sábado, 18 de abril de 2009

Dos tips para la terapia del dolor crónico

Tip número 1: comenzar con dosis bajas, en particular si se trata de pacientes debilitados o ancianos. La detoxificación se ve enlentecida ante reducción edad-dependiente del flujo plasmático hepático o renal, según el fármaco. La presencia de co-morbilidades obliga a ser cauto en el abordaje farmacológico. Para decirlo en inglés: "easy does it".

Tip número 2: tener identificadas estrategias de reducción progresiva de dosis, para evitar reacciones desagradables por súbita retirada del fármaco.
No solamente se aplica a narcóticos, sino muy especialmente a antidepresivos: fluoxetina, sertralina, venlafaxina, citalopram, etc.. Entre los más recientemente aprobados, el problema es particularmente serio con la duloxetina. Debemos tomarnos unas semanas para una reducción gradual de dosis, y en algunos casos, reemplazo parcial por otro antidepresivo en dosis bajas. De otro modo, con duloxetina, tendremos que presenciar náuseas, vómitos, sudoración profusa e inquietud como síndrome de retirada brusca. Que no suceda.

Saludos,
Pedro Politi

Cuidados paliativos: ¿tercerizamos el dolor?

La controversia viene de hace unos cuantos años. Qué posición tomamos los oncólogos respecto de los llamados Cuidados Paliativos?

Esta modalidad de asistencia forma parte - en mi opinión - de un movimiento más amplio que compartimentaliza la atención del paciente. Separa, desguaza, tabica. Algunos de sus exponentes se sienten mucho más cómodos si se dictamina que el paciente es incurable, y mejor, si tiene "seis meses de vida". Siempre quise saber de dónde provenía esta expresión, emitida ex-catedra, con una autoridad cuasi-pontificia. En treinta años de médico (veintiséis exclusivamente dedicados a la asistencia e investigación en cáncer) nunca vi ni oí que a nadie le diesen ni siete, ni cinco, ni ocho, ni cuatro meses de vida. Siempre seis. "Debe ser un número mágico" - pensé cuando mi formación comenzaba. Ahora tengo un recorrido: sé positivamente que es un invento esto de los seis meses. Que significa "lo veo mal", "no creo que salga bien". Y que tiene un margen de error enorme, y una potencialidad de daño psicológico aún mayor.

Habrá que seguir tercerizando? Porque si hay un equipo profesional médico que se ocupe del dolor de mis pacientes... entonces, otro equipo se ocupará de hablarles con franqueza, así yo me desentiendo? Otro equipo, tal vez, coordinará los buenos modos y la delicadeza en el trato? (de este modo, puedo comportarme como mejor me plazca), y otro grupo médico se encargará de las dificultades diagnósticas que surgieran. Magnífico! El rol del oncólogo será, entonces, el que los laboratorios farmacéuticos soñaron: alguien sentado en su consultorio, recetando productos día y noche, en consultas breves, brevísimas (para delicia de gerentes de prepagas).

Todo esto, sin decir que es mucho más barato para los terceros pagadores un mecanismo que entrega palmadas, resignación y morfina que ... hacer lo que el paciente necesite.

Bienvenidos al futuro hecho realidad hoy!

Si alguien siente náusea, le pido que haga llegar un comentario. Y que reflexionemos juntos qué conducta tomaremos.

Saludos,
Pedro Politi

viernes, 10 de abril de 2009

Tumor de células de Merkel

Los oncólogos clínicos manejamos generalmente una lista sumamente abreviada de neoplasias malignas cutáneas de frecuente consulta: carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular, melanoma, sarcoma de Kaposi, linfomas cutáneos y metástasis cutáneas.

Pero lo infrecuente o raro que pudiera sospecharse con buena formación médica, y que además tuviese un abordaje diferente al de las neoplasias cutáneas frecuentes, no puede ser dejado de lado por un especialista serio.

En este contexto, debemos describir muy brevemente el tumor de células de Merkel como un raro y agresivo tumor de origen neuroendócrino, que se presenta en menos de 500 casos anuales en EEUU. Afecta más a varones que a mujeres, a blancos más que a pacientes de raza negra, y ocurre más a menudo entre la séptima y novena década de la vida. Cáncer raro, agresivo, de varones mayores.

Se presenta mayormente en las áreas expuestas a la luz solar: casi 50% en la cabeza y cuello, casi 40% en los miembros, y el resto en el tronco. Su aspecto es el de una masa firme, rojo-violácea, en forma de pápula o placa, y con rápido crecimiento. Es frecuente que presente adenopatías regionales (30-80%). Suele seguir una progresión regional, y finalmente metastatiza ampliamente en el organismo en la mayoría de los casos. Tiene alto riesgo de recidiva post-resección (20-75%).

La biopsia excisional con márgenes suficientes es diagnóstica. El tumor expresa marcadores celulares neuroendócrinos (cromogranina, sinaptofisina, enolasa específica neuronal), más citoqueratina 20 (CK 20 positivo) con patrón paranuclear, y un detalle: es C-KIT positivo (CD 117 positivo).

En contraste, los melanomas expresan abundantemente S 100 (y el tumor de Merkel puede ser débilmente positivo), los linfomas cutáneos son CD45 positivos y CK 20 negativos.

En rápida mirada, la estadificación debe incluir examen físico completo, e imágenes de tórax, abdomen y pelvis, dada su alta frecuencia metastásica. El barrido con somatostatina marcada es una herramienta adicional, optativa, que compite favorablemente con la tomografía computada.

La resección completa con márgenes negativos (algunos autores recomiendan márgenes de hasta 3 cm), el estudio del ganglio centinela y si positivo, el vaciamiento ganglionar regional, y - muy importante - la radioterapia post-operatoria tanto del lecho tumoral como del territorio ganglionar son las pautas terapéuticas. La recaída luego de cirugía sola es muy frecuente, y la radioterapia post-operatoria mejora la supervivencia libre de enfermedad, pero no necesariamente la supervivencia global.

No hay un rol demostrado para la quimioterapia adyuvante ni neoadyuvante. La terapia de la enfermedad metastásica se basa en quimioterapia de combinación, con etopósido y platino (cis- o carbo-) o bien VAC, vincristina, doxorrubicina y ciclofosfamida.

Factores de pronóstico adverso: tumor mayor que 2 cm, edad superior a los 65 años (la mayoría), sexo masculino, sitio primitivo en tronco, enfermedad ganglionar o metastásica a la presentación, y duración de enfermedad menor a 3 meses antes del diagnóstico.

Ahora lo sabemos, y es cuestión de estar alerta. Como vemos, el contexto clínico puede sugerir un diagnóstico presuntivo.

Saludos,
Pedro Politi